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En un contexto marcado por la urgencia de reducir las emisiones de carbono y promover prácticas más sostenibles, los cargadores se enfrentan a una encrucijada entre la presión por descarbonizar y los obstáculos que dificultan su transición hacia opciones más ecológicas, como el transporte ferroviario. Si bien la necesidad de reducir la huella ambiental es cada vez más evidente, las empresas del sector aún se encuentran con una serie de dificultades que obstaculizan su adopción de alternativas más sostenibles.

Uno de los principales desafíos que enfrentan los cargadores es la falta de infraestructura ferroviaria adecuada y la escasez de opciones logísticas competitivas en términos de costo y disponibilidad. Ejemplo de ello es la experiencia compartida por Freixenet en la Barcelona Wine Week, donde si bien se destacó el éxito del transporte ferroviario hacia Alemania, también se señaló la rigidez y la limitada disponibilidad de la infraestructura ferroviaria en España.

A pesar de reconocer los beneficios medioambientales del transporte ferroviario, como una opción más sostenible, las empresas se enfrentan a dificultades para encontrar operadores ferroviarios que ofrezcan servicios flexibles y adaptados a sus necesidades. La falta de opciones multicliente y la predominancia de servicios diseñados para grandes flotas representan un obstáculo adicional para la transición hacia el ferrocarril.

La competitividad de los servicios ferroviarios actuales también plantea un desafío significativo para los cargadores, especialmente en términos de costos. Aunque la demanda por el transporte ferroviario existe, muchos cargadores se muestran renuentes a dar el salto debido a la falta de competitividad en los precios. La necesidad de una intervención regulatoria o de cambios en los costos externos se percibe como un factor crucial que podría impulsar la adopción de opciones más sostenibles.

A pesar de estos desafíos, existe un creciente interés por parte de las empresas cargadoras en explorar opciones más verdes y sostenibles en el transporte de carga. La intermodalidad se perfila como una alternativa prometedora para reducir las emisiones y sacar carga de la carretera. Sin embargo, para que esta transición sea efectiva, es fundamental abordar las barreras existentes, como la falta de infraestructura adecuada, la rigidez de los servicios ferroviarios y la competitividad de los costos.

En este sentido, el desarrollo de nuevas terminales de mercancías y la mejora de la conectividad ferroviaria son aspectos clave para impulsar la intermodalidad y facilitar la transición hacia opciones más sostenibles en el transporte de carga. Además, es fundamental que las empresas cargadoras comiencen a anticiparse a los cambios regulatorios y a considerar activamente la adopción de prácticas más sostenibles en preparación para un futuro donde la presión por reducir las emisiones será aún más intensa.

Los desafíos son significativos, pero también existen oportunidades claras para promover una transición hacia un transporte de carga más sostenible. Con la colaboración entre el sector público y privado y un enfoque en la innovación y la inversión en infraestructura, es posible superar los obstáculos y avanzar hacia un futuro donde la descarbonización del transporte de carga sea una realidad.

El transporte ferroviario es una de las opciones más sostenibles y eficientes para mover mercancías por el territorio, pero también una de las menos utilizadas por los cargadores españoles. ¿Qué factores explican esta paradoja y qué se puede hacer para impulsar el uso del tren como alternativa al camión?

La descarbonización, una exigencia cada vez mayor

Los cargadores, es decir, las empresas que contratan el transporte de sus productos, se enfrentan a una creciente presión por parte de las autoridades, los clientes y la sociedad en general para reducir su huella de carbono y contribuir a la lucha contra el cambio climático. La Unión Europea ha establecido unos objetivos ambiciosos para alcanzar la neutralidad climática en 2050, lo que implica una profunda transformación de todos los sectores económicos, incluido el transporte.

En este contexto, el transporte ferroviario se presenta como una solución ideal para descarbonizar las cadenas de suministro, ya que emite hasta diez veces menos CO2 que el transporte por carretera, según datos de la Comisión Europea. Además, el tren ofrece otras ventajas como una mayor seguridad, una menor congestión, un menor consumo de energía y una mayor capacidad de carga.

Sin embargo, el transporte ferroviario de mercancías en España tiene una cuota de mercado muy baja, en torno al 4%, frente al 18% de la media europea, según el último informe del Observatorio del Transporte y la Logística en España. Esto significa que la mayoría de los cargadores optan por el camión para transportar sus productos, pese a ser más contaminante y menos eficiente.

Los obstáculos para subir al tren

¿Qué impide a los cargadores españoles subir al tren? Los principales obstáculos que se señalan desde el sector son los siguientes:

La falta de infraestructuras adecuadas. El sistema ferroviario español tiene una configuración radial, centrada en Madrid, que dificulta la conexión entre los principales centros de producción y consumo, así como con los puertos y las fronteras. Además, la coexistencia de diferentes anchos de vía y sistemas de electrificación y señalización supone un problema de interoperabilidad que resta competitividad al tren frente al camión.

La escasa oferta de servicios. Los operadores ferroviarios, tanto públicos como privados, no ofrecen una oferta suficiente y diversificada de servicios ferroviarios que se adapten a las necesidades de los cargadores. En particular, se echa en falta una mayor disponibilidad de trenes multicliente, que permitan compartir el espacio y el coste entre varios cargadores, así como de servicios intermodales, que combinen el tren con otros modos de transporte.

El alto coste del transporte ferroviario. El transporte ferroviario tiene unos costes fijos elevados, derivados de la infraestructura, el material rodante, el personal y los cánones ferroviarios. Estos costes hacen que el tren solo sea rentable para grandes volúmenes de carga y largas distancias, lo que limita su competitividad frente al camión, que tiene unos costes variables más bajos y una mayor flexibilidad.

La falta de información y confianza. Los cargadores, especialmente los pequeños y medianos, tienen un bajo conocimiento de las ventajas y posibilidades del transporte ferroviario, así como una escasa confianza en su fiabilidad y calidad. Esto se debe, en parte, a la falta de transparencia y comunicación por parte de los operadores ferroviarios, así como a la existencia de barreras culturales y de hábitos arraigados.

Las oportunidades para impulsar el uso del tren

Para superar estos obstáculos y fomentar el uso del tren por parte de los cargadores, se requiere una acción conjunta y coordinada de todos los agentes implicados: administraciones públicas, operadores ferroviarios, cargadores, gestores de infraestructuras, centros logísticos, etc. Algunas de las medidas que se proponen desde el sector son las siguientes:

Mejorar y ampliar la red ferroviaria. Es necesario invertir en la modernización y el mantenimiento de la infraestructura ferroviaria, así como en la construcción de nuevos corredores que conecten los principales ejes de transporte de mercancías, tanto a nivel nacional como internacional. Asimismo, se debe avanzar en la homogeneización de los anchos de vía y los sistemas técnicos, para facilitar la interoperabilidad y la integración con el mercado europeo.

Aumentar y diversificar la oferta de servicios. Los operadores ferroviarios deben ofrecer una oferta más amplia y variada de servicios ferroviarios que se adapten a las necesidades de los cargadores, tanto en términos de frecuencia, horario, capacidad, precio, etc. Para ello, se debe fomentar la competencia y la innovación en el sector, así como el desarrollo de servicios multicliente e intermodales, que aprovechen las sinergias entre los diferentes modos de transporte.

Reducir el coste del transporte ferroviario. El transporte ferroviario debe ser más competitivo en términos de coste, tanto para los operadores como para los cargadores. Para ello, se debe revisar el sistema de cánones ferroviarios, para que reflejen los costes reales de la infraestructura y no supongan una barrera de entrada al mercado. Además, se debe incentivar el uso del tren mediante ayudas, bonificaciones o exenciones fiscales, que compensen su menor impacto ambiental y social.

Informar y sensibilizar a los cargadores. Los cargadores deben conocer y valorar las ventajas y oportunidades del transporte ferroviario, así como los beneficios que puede reportarles en términos de sostenibilidad, eficiencia y competitividad. Para ello, se debe mejorar la transparencia y la comunicación por parte de los operadores ferroviarios, así como impulsar acciones de formación, asesoramiento y difusión de buenas prácticas.

El transporte ferroviario de mercancías es una pieza clave para la transición ecológica y la reactivación económica del país. Los cargadores tienen la oportunidad de subirse al tren y aprovechar sus ventajas, pero también se enfrentan a una serie de retos y dificultades que deben ser abordados con urgencia. Solo así se podrá lograr un transporte más sostenible y eficiente para todos.

 

Si quieres conocer la opinión de un experto sobre el tema, nuestro gerente Andrés Arribas, te recomendamos la lectura de su último artículo en El Mercantil «Modificar no es sinónimo de mejorar»